martes, 8 de diciembre de 2009

Casado de Mercado

Haga clic acá y continúe leyendo.





El Mercado Central de Cartago ofrece una diversidad de sodas y restaurantes en los que usted puede disfrutar de verdaderos platillos ticos. Por ejemplo, los inigualables "casados" son los protagonistas del lugar. Macarrones. Frijoles. Arroz. Tomate. Picadillo. Chuleta. Todos se unen en su plato para su deléite.


Los casados cuestan entre 1500 y 1800 colones; más barato que un combo de BigMac por ejemplo.

Hay mínimo 10 lugares donde se puede comer. "Río de Janeiro". “San Gerardo”. “Soda 2000”. “Soda Martínez”. “Las Delicias”. “La Milagrosa”. Son un ejemplo de las sodas.



Al caminar por los pasillos, iba encontrando cada una de las sodas. Con rótulos hechos a base de cartulina anunciaban su menú.



Cada soda del mercado podría medir cerca de 36 m2. En ese espacio logran albergar un magnífico calor de la comida casera.


En el mercado había hombres y mujeres de todas las edades. Sin embargo, para asuntos de comida son los señores y adultos mayores quienes más llenan los bancos que bordean las sodas consumiendo sus casados

No sólo se encuentra comida típica. Los tacos. Las doraditas. Los sandwiches. También se destacan en los pasillos del mercado. La soda ”Mónica” es una de las especialistas en ese tipo de comida. Ahí, los tacos y las doraditas cuestan tan sólo 700 colones.




Otros visitantes optan por productos más rápidos de consumir. Se orientaban hacia las pescaderías. Los ceviches y los huevos de tortuga parecen ser los más apetecidos.

Los huevos de tortuga los servían en un vaso pequeño de vidrio, sumergidos en un salsa roja. Se comían de un solo trago. Bastaba unos segundos para tragarlo y para que la cara del cliente se volviera a una tonalidad púrpura: la salsa es picante.


Los clientes pagan 250 colones por huevo y 600 por vasito de ceviche.


Comer en el mercado se convierte en toda un aventura. Uno se puede regocijar con un murmullo de gente, que no podría escuchar en un “mall”. ¡Qué cautiva!

Entre las zonas de comida, múltiples lugares de venta. Zapatos. Ropa. Cósmeticos. Productos plásticos. Repostería. Macrobióticas. Todo eso y más, iba capturando mi mirada conforme avanzaba.

Además, los diversos olores del mercado, salían por los pasillos. Quedaban impregnados en mi nariz y en mi cuerpo. Pescado. Carne. Orégano. Alimento de Perro. Tomillo. Pan. Cada pasillo tenía su olor, pero todos se mezclaban.

La amabilidad, la atención al cliente, son una característica de las zonas de comida. Uno se siente como en casa. Usted se encuentra con verdaderos personajes, como la “abuela”.


Con sus pantalones rosados, su suéter al mejor estilo navideño, su cabello blanco adornado con prensas de color y su inigualable sonrisa en la que ya no brillan sus dientes, la "abuela" es una cliente fiel del mercado.

Comer en el mercado es una tradición cartaginesa. Sin embargo, el festejo ha cambiado. “Antes ir al mercado era una fiesta. Significaba que uno no comía en la casa, le compraban la comida. Era como ir a un restaurante. Era un lujo” me contó doña Guiselle Gómez, quien a sus 46 años recuerda lo feliz que era cuando su mamá le llevaba los sábados.

La diversidad de opciones para comer con las que se cuenta van ensombreciendo esta tradición. Ahora, los sábados se mantienen como los días de mayor venta, según dicen los dueños de las sodas. Es cuando la gente compra sus frutas, sus verduras y disfruta del dejo típico de la comida.

Usted puede adentrase en esta tradición. ¿Para hacerlo? Tan solo necesita una buena dosis de apetito y el deseo de disfrutar su comida de una forma alternativa.

Recuerde, el Mercado Municipal se ubica un kilómetro al norte del Colegio San luis Gonzaga. En el centro de la brumosa ciudad.








martes, 1 de diciembre de 2009

Otto Guera convence a puro baile

Al ritmo de "Hey baby, ¿Qué pasó?", el candidato a la presidencia Otto Guevara pidió a los porteadores que dijeran sí al TLC.



Con su singular movimiento de caderas, parece que Otto Guevara logró convercerlos. Y lo sorprendente no fue su "sexy" baile, sino cómo promueve en un sector con grandes necesidades económicas las "maravillas" que les trairìa el TLC.

Seguidores